Sobre la marca

Historia
La obra empieza con objetos que dejaron de verse. Un perro caliente. Una mazorca. Un subibaja en reposo.
Fundidos en metal pulido, a una escala que nunca les correspondió, estos objetos dejan de ser útiles y empiezan a ser mirados. La superficie devuelve el rostro donde se lleva a espejo y lo absorbe donde se sostiene en satinado — una decisión que se toma plano por plano, a mano, en cada ejemplar.
Los temas son ordinarios a propósito. Esa es la propuesta entera: atención puesta en lo que siempre estuvo ahí.
Formatos
Cada escultura se realiza en una de tres alturas, y las tres salen del mismo número. El Formato 11 mide 28 cm. El Formato 33 mide 84 cm — treinta y tres pulgadas. El Formato 66 mide 168 cm. Un tercio, la unidad y el doble.
El relieve y el tríptico quedan fuera de la escala. Una obra hecha para una pared se mide por la pared, no por la figura que se para frente a ella.
El mismo número fija la edición: treinta y tres ejemplares, numerados, y ninguno más.
El artista
Elker Torres nació en Colombia, en una familia de clase media, y empezó a hacer cosas mucho antes de tener una palabra para lo que hacía.
Emigró a Estados Unidos hace más de treinta años. El desajuste de ese cambio —aprender a leer una segunda cultura desde afuera— se volvió el material con el que trabaja desde entonces: el objeto común, visto por alguien para quien todavía nada era común.
Vive y trabaja en el centro de Florida, donde es padre además de artista, y donde esa manera de mirar se volvió un oficio de tiempo completo.
No invento objetos. Simplemente nunca me acostumbré a ellos.